Es la pregunta que llega siempre después de la primera tanda de tagliatelle: la máquina está llena de trocitos de masa seca y la reacción natural es llevarla al fregadero. No lo hagas. Es la forma más rápida de cargarte una máquina que, bien tratada, dura décadas.
La regla, antes que nada: nunca con agua
Las máquinas para pasta no deben lavarse nunca con agua. Tampoco van al lavavajillas.
No es una manía de fabricante. Una máquina manual no es una pieza maciza: son dos rodillos montados sobre ejes, con engranajes y rodamientos dentro de un cuerpo que no se abre. Cuando metes agua ahí pasan dos cosas, y ninguna buena.
- La harina que queda dentro se convierte en engrudo. Se mete en los ejes, se seca y se endurece en el sitio exacto al que no llegas. La manivela empieza a costar y los rodillos dejan de girar parejos.
- Las partes internas no se secan. Da igual que por fuera brille el acero cromado: dentro queda humedad, y ahí es donde aparece el óxido. Cuando lo ves asomar por los bordes, ya lleva tiempo trabajando.
Por eso las instrucciones de todos los fabricantes dicen lo mismo: en seco, siempre.
Cómo se limpia, paso a paso
- Déjala secar antes de tocarla. Entre quince y veinte minutos. La masa fresca se embadurna y se reparte; la masa seca se desprende sola. Esta es la parte que casi todo el mundo se salta y es la que más trabajo ahorra.
- Cepilla los rodillos en seco. Con un cepillo de cerdas naturales o una brocha ancha, girando la manivela despacio para que dé toda la vuelta. Los restos caen solos.
- Los cortadores, con algo fino. Un palillo, una brocheta de madera o el mango de una cucharilla. Pasa entre las cuchillas una a una. Nada de metal contra metal.
- Por fuera, un paño seco. Si hay una mancha rebelde, el paño apenas humedecido y secando inmediatamente después, sin acercarse a los rodillos.
- Guárdala seca y cubierta. Con su funda o dentro de un armario. El polvo con humedad ambiente es lo que oxida las máquinas que nadie usa.

Los rascadores desmontables: el detalle que cambia la limpieza
Aquí hay una diferencia real entre máquinas. Dentro del cuerpo, pegados a los rodillos, van unos rascadores: unas láminas que impiden que la masa se enrolle en el rodillo en vez de salir. En la mayoría de máquinas están fijos, así que lo que se acumula detrás se queda ahí para siempre.
Marcato afirma que las suyas son las únicas con rascadores desmontables: se sacan, se cepillan por detrás y se vuelven a montar. No hemos verificado la exclusividad frente a todas las marcas del mercado, pero el mecanismo existe y es sencillo de usar, y explica por qué una Marcato con años encima sigue laminando limpio.
Míralo en vídeo
Lo que no hay que hacer nunca
- Agua corriente o remojo. Ni un chorrito rápido.
- Lavavajillas. Calor, agua a presión y detergente: las tres cosas que peor le sientan.
- Detergente o desengrasante sobre los rodillos. Deja residuo que acaba en la siguiente lámina.
- Cuchillos, tenedores o cepillos de púas metálicas para rascar. Marcan el rodillo, y esa marca sale en toda la pasta que hagas después.
- Guardarla recién usada. Aunque parezca limpia, si queda masa húmeda dentro, se endurece durante la semana.
¿Y si ya se ha mojado?
Si el daño ya está hecho, no la guardes así. Sécala por fuera con un paño, gira la manivela unas cuantas vueltas para mover los rodillos y déjala en un sitio aireado —nunca al sol directo ni con secador— durante un día entero. Después haz una tanda de masa de sacrificio: pasa un trozo de masa varias veces por los rodillos y tírala. Esa masa arrastra la humedad y los restos que hayan quedado dentro.
Si ya hay óxido visible en los rodillos, la máquina está para revisar, no para seguir haciendo pasta: el óxido se transfiere a la lámina.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar aceite en los rodillos?
No, salvo que el manual de tu modelo lo indique expresamente. El aceite atrapa harina y forma una pasta pegajosa que empeora el problema.
¿Cada cuánto hay que limpiarla?
Después de cada uso, sin excepción. Son dos minutos si lo haces con la masa ya seca.
¿Y los accesorios cortadores que se acoplan aparte?
Exactamente igual: en seco, con cepillo y algo fino entre las cuchillas. Y guardarlos secos, que al ser piezas pequeñas se olvidan en un cajón con humedad.
